Con sus curvas entrelazadas y apariencia orgánica, este juego de ingenio es tan atractivo como desafiante. Lo que parece una pieza fluida y armoniosa esconde un complejo mecanismo de movimientos que exige paciencia, creatividad y una gran capacidad de visualización espacial. Un reto que sorprende incluso a quienes ya tienen experiencia con rompecabezas metálicos.
Nivel 4